
El próximo martes Universidad de Chile afrontará la semifinal de vuelta de la Copa Libertadores ante Chivas y, aunque no ha pasado este escollo, la dirigencia ya tiene un inconveniente en caso de ir por el duelo decisivo.
Todo este problema nace porque la Conmebol solicita por reglamento que el estadio tenga un aforo de 40 mil personas para así albergar la final de buena forma.
Bajo este parámetro el elenco azul no cumple con el requisito, ya que el Nacional fue reabierto para 37 mil espectadores y el departamento de Obras Públicas confirmó que la Tribuna Marquesina no está habilitada hasta su reinauguración programada para septiembre.
“Es muy probable que haya complicaciones. El cuestionamiento puede venir por parte de su adversario. Si ellos ponen trabas, el tema se debe revisar”, mencionó Eduardo Deluca, secretario general de la Conmebol.
Por este motivo y frente a este panorama la dirigencia azul realizará gestiones ante el Instituto Nacional de Deportes (IND) para ampliar la capacidad de Ñuñoa.